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Gobierno y Conalcam aprueban “Manifiesto en defensa de la vida y por la paz del mundo”

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Presidente Evo Morales en conferencia de prensa junto a CONALCAM en Palacio de Gobierno ( Jose LIrauze )
Ministerio de la Presidencia La Paz, 18 abr (Prensa Palacio).- El Gobierno y dirigentes de las organizaciones sociales afiliadas a la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam) aprobaron hoy el “Manifiesto en defensa de la vida y por la paz del mundo”, ante conflictos y amenazas de guerra en el mundo.



“En esta reunión hemos aprobado un manifiesto para defender la vida y por la paz del mundo, un documento borrador corregido, aprobado en consenso para expresar lo que piensa el Gobierno boliviano ante amenazas de guerra, de intervenciones, de bases militares, que dejan mucho que desear sobre la vida en el planeta”, dijo el presidente Evo Morales tras sostener una reunión con la Conalcam en Palacio Quemado.

A continuación damos a conocer el documento:


GOBIERNO- MOVIMIENTOS SOCIALES

MANIFIESTO EN DEFENSA DE LA VIDA Y LA PAZ DEL MUNDO

Estamos viviendo la peor crisis humanitaria de la historia de los últimos setenta años. La familia humana vive una desgarradora realidad.

Las guerras y los conflictos de distinta índole , y en varios lugares del mundo, han provocado una situación desesperante. Más de 128 millones de personas requieren asistencia humanitaria en 33 países.

De ellas, más de 40 millones son desplazados internos, más de 21 millones son refugiados y más de 3 millones son solicitantes de asilo.

Esa crisis humanitaria también se ve en los ojos de más de 20 millones de personas que están sufriendo hambruna o riesgo de hambruna en distintos lugares del planeta.

Esos son los sobrevivientes. Hablemos también de los que han muerto. Sólo la invasión de Irak de 2003 ha provocado hasta ahora más de 1 millón de muertos.

La guerra en Siria, después de más de 6 años, ha costado la vida de más de 400.000 personas. La intervención en Libia ha provocado casi 50.000 muertes.

Además, la destrucción de las instituciones estatales ha dejado un vacío que ha sido inmediatamente llenado por grupos que generan violencia e infringen mucho dolor.

Estamos conscientes de que muchos de estos conflictos se deben al intervencionismo, políticas de derrocamiento de gobiernos y a su ambición de apropiarse de los recursos naturales de esos pueblos invadidos.

Los afanes de control sobre el petróleo, el gas, los minerales o la ubicación geográfica son las verdaderas razones de las arremetidas imperiales para promover guerras, conflictos, inestabilidad, caos y muerte. En ese escenario de descontrol y de ausencia es estado ellos se apoderan de esos recursos naturales para luego repartirlos entre sus empresas transnacionales.

En las últimas décadas hemos visto con horror el uso de armas de destrucción masiva: nucleares, químicas y biológicas.

Parece que no hemos aprendido de las trágicas experiencias del lanzamiento de dos bombas atómicas por parte de Estados Unidos en Hiroshima y Nagasaki en contra de poblaciones civiles. Hoy otra vez sufrimos la amenaza de la guerra nuclear.

Se ha utilizado la ciencia y la tecnología para propagar la muerte y no para salvar la vida.

Es importante también recordar que más del 90 por ciento de las muertes en las guerras son provocadas por las otras armas, esas llamadas “convencionales”.

Estamos en un mundo en el que son las armas las que hablan. En el que la carrera armamentista nos está llevando a un abismo sin retorno.

También vemos con mucha preocupación que existe un debilitamiento del sistema internacional representado por la ONU, Estados Unidos asume medidas unilaterales violando lo que dice la carta de las Naciones Unidas.

Estamos convencidos de que la paz, hija de la justicia social y del respeto a los derechos de la madre tierra, es el único camino para salvar la vida.

Bolivia es un país en el que habitamos muchas culturas y pueblos, nos hemos declarado constitucionalmente pacifistas y libres de bases militares extranjeras en nuestro territorio.

Ante esta dramática situación mundial y en defensa de esos principios y valores expresamos lo siguiente:

1.- Condenamos enérgicamente cualquier forma de invasión o uso de la fuerza y exigimos que la solución de controversias sea exclusivamente mediante mecanismos pacíficos.

2.- Exigimos que se respete el derecho de los pueblos a la paz, a la soberanía y autodeterminación.

3.- Exigimos que cese todo tipo de guerra y las que están en curso sean resueltas a través de diálogos y negociaciones políticas que respeten los principios de soberanía, integridad territorial e independencia de todos los países.

4.- Exigimos que nunca más se utilicen armas de destrucción masiva ya sean nucleares, químicas o biológicas.

5.- Más aún, exigimos que estas armas no se fabriquen en ninguna parte del mundo. Además, que las que ya han sido fabricadas sean destruidas en su totalidad, incluidas las armas nucleares.

6.- Exigimos detener la carrera armamentista que hace de la muerte un negocio lucrativo y que desvía los recursos económicos que deberíamos usar para combatir el hambre y la pobreza.

7. Exigimos que las naciones unidas no sean un instrumento que legitime invasiones ni acciones unilaterales y que defienda los principios y propósitos que están orientados para "preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que ha infringido a la humanidad sufrimientos indecibles".
8. Exigimos que los invasores de pueblos y destructores de Estados reparen los daños causados.

9. La humanidad debe concentrarse en la lucha contra la desigualdad, en el respeto de los derechos de la madre tierra, y en la construcción de un mundo que no divida a la familia humana. Un mundo en el que los recursos naturales estén bajo dominio de sus pueblos y en el que los servicios básicos sean reconocidas como derechos colectivos.

10. Exigimos respeto por todas las religiones y todas las culturas. La diversidad es una de nuestras más grandes riquezas. Todos debemos construir la cultura de la paz.



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